🚨 “Tenemos 7 bajas de 40 personas, pero son cosas que pasan.”

¿En serio?

Porque cuando algo se repite,
deja de ser casualidad y empieza a ser un síntoma.

Un síntoma de que algo no funciona
—y casi nunca tiene que ver solo con el trabajo,
sino con cómo se trabaja,
cómo se lidera y cómo se escucha.

Las personas no se van porque sí.
Se van porque se apagan.
Porque dejan de sentirse vistas, reconocidas o valoradas.

Y eso no se arregla con una pizza los viernes ni con unos car en Navidad.

Cuando me encuentro con algo así, lo tengo claro:
hay que tocar la base.

La cultura empresarial.

No vale poner una tirita donde hace falta una cirugía profunda.

💡 En la entrevista que me realizó elEconomista (más que agradecida por ello) lo dije sin rodeos:

“El error más común de las organizaciones es olvidar que detrás de cada puesto hay una persona.”

Y ese olvido, tarde o temprano, se nota.

En los resultados, en el clima, en la motivación… y sí, también en la cuenta bancaria.

Si se van siete de cuarenta (un 17,5%, por cierto), tal vez la pregunta no sea

“¿qué les pasa a ellos?”, sino
¿qué estamos dejando de hacer nosotros?

Gracias, gracias y gracias por dar espacio a este mensaje.

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